
¿De dónde vienen las mejores ideas?
No surgen de la nada. Nadie empieza de cero. Y no hay vergüenza en admitir que nada es completamente original (ya lo decía un antiguo proverbio… “No hay nada nuevo bajo el sol”).
Porque la creatividad es un remix: explorar, absorber, reinterpretar y transformar lo que otros han creado antes.
Y si hay algo que impulsa ese proceso, es tener un buen mentor creativo.
El corazón del proceso creativo
Detrás de todas las ideas brillantes hay un collage de influencias. Y en su centro, brillan los mentores creativos.
¿Qué es un mentor creativo?
Un mentor creativo es cualquier fuente de inspiración que encienda tu creatividad y te desafíe a crecer. Puede ser una persona, un artista, un libro o incluso una filosofía que resuene con vos.
Los mentores no solo comparten conocimientos: te invitan a ver el mundo desde nuevas perspectivas y a combinar piezas de formas inesperadas.
Una constelación de influencias
La creatividad nunca es un proceso solitario. Siempre está en diálogo con las ideas que nos rodean.
Así que la próxima vez que te sientas bloqueado o busques inspiración, mirá hacia tu constelación de mentores creativos. Conectá con ellos, explorá sus perspectivas y descubrí cómo sus ideas pueden ayudarte a construir algo extraordinario.
Nada de lo que hacemos es completamente nuevo… Pero cada creación puede ser única si logramos reinterpretar lo que hemos aprendido desde nuestra propia voz.
LOS CINCO MANDAMIENTOS DEL MENTOR CREATIVO
Les compartimos nuestros cinco principios fundamentales a la hora de ser o buscar un mentor creativo:
1. El mentor debe ser brújula
Señalar el norte, establecer una guía, ofrecer perspectiva. Eso es esencialmente un mentor creativo: una persona que ya caminó por caminos similares y puede ayudarte a identificar qué vale la pena explorar y qué es necesario dejar atrás (sí, algunos necesitamos aprender a #soltar).
2. Aceptar el poliamor creativo
La creatividad no tiene un solo color, así que ¿por qué limitarte a una sola mirada? Se puede tener un mentor creativo para perfeccionar la técnica, otro para desarrollar la narrativa y hasta alguien que ayude a lidiar con los bloqueos creativos. Cada mentor aporta una pieza única al rompecabezas del crecimiento. Armar tu dream team creativo es clave: ¡más es más!
3. Explorar las raíces de tu inspiración
Es clave investigar quiénes influenciaron a tus mentores creativos. Seguir el hilo de sus inspiraciones puede abrirte una red infinita de aprendizajes.
4. El mentor no tiene la última palabra
Un mentor creativo puede ser una guía, pero su rol no es dictar cómo deben ser las cosas (para eso están los jefes).
La creatividad –y por eso nos encanta– no sigue reglas fijas. En nuestra experiencia, las mejores ideas suelen surgir cuando nos permitimos desafiar las opiniones y abrir el diálogo.
5. Una relación de ida y vuelta
La mejor mentoría creativa es un proceso de crecimiento mutuo (cuando tenemos la suerte de tener a alguno de nuestros mentores cerca).
Tanto el mentor como el aprendiz aprenden, se nutren de nuevas perspectivas y se enriquecen en el camino. Es un clásico win-win.
En la creatividad, todo es un remix.
Nada es completamente nuevo, pero cada creación puede ser única si la reinterpretamos desde nuestra propia voz. Y contar con un mentor creativo en ese camino, puede hacer toda la diferencia.